31 de julio


Educar e instruir

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Y a al solo título del artículo de Fernando Savater, ¿Ciudadanos o feligreses? (EL PAÍS, 4 de julio de 2007), puede reprochársele un principio de confusión. Yo no veo ahí ningún aut/aut, porque no hallo diferencia formal entre "ser buen cristiano" y "ser buen ciudadano"; aun más, ¿acaso no ha ejercido nunca la parroquia funciones de división administrativa para asuntos civiles? No sólo no hay diferencias de forma, sino que incluso pueden encontrarse muchas coincidencias de contenido.
Los padres tienen con el hijo una relación privada y personal; va contra la naturaleza 'pública' de la enseñanza, donde debe primar en solitario la impersonalidad
Las democracias de hoy muestran enormes resistencias frente a la sola idea de "prohibir". Con todo, prohibir me parece un punto más democrático que "impedir"
En alguna otra ocasión he deplorado la falta de confianza de Fernando Savater en "los contenidos" del conocimiento, en la medida en que, con respecto a la enseñanza pública, no se conforma con "la instrucción", sino que encarece, casi como más importante, "la educación". En ésta incluye hasta lo que llaman "espíritu crítico"; pero no sólo ocurre que el dicho espíritu crítico no puede ser materia de enseñanza, ni menos todavía de educación, sino que, por añadidura (aunque por mi parte preferiría para él otro nombre menos activo, más receptivo), es algo que sólo puede surgir precisamente de los contenidos: la extrañeza crítica sólo puede suscitarla la atrición entre dos términos del contenido; por ejemplo, la que tan desoladoramente hizo empecinarse y estrellarse a San Anselmo de Canterbury, o sea, la que le chirriaba en el oído al violentar la compatibilidad entre "infinitamente justo" e "infinitamente misericordioso" como atributos simultáneos de la Divinidad ("Proslógion").
El llamado "espíritu crítico" guarda tal vez un notable parentesco con lo que los helenos llamaba "asébeia" (± impiedad), y presumo que chocaba, al menos mediatamente, con la "paideia". Ahora bien, esta segunda, más familiar a nuestra comprensión, mantiene, a su vez, una poderosa analogía con lo que ha dado en llamarse "educación para la ciudadanía". Yo no sé cómo se las arregla Fernando Savater para conservar la paz en las entrañas de su entendimiento, con su ya acrisolado empeño en conciliar la 'educación para la ciudadanía' (ojo: no le atribuyo el invento oficial de la expresión completa) con su gran conocimiento y su notoria devoción por las doctrinas y los autores de la Ilustración. Me lo pregunto porque, al menos a mi juicio, la "ilustración" -toda ilustra-ción- es justamente crítica de la cultura vigente, es contra-cultura, y, a fin de cuentas, "asébeia".
Pero la afirmación más gratuita -y quiero creer que menos meditada- de la savaterina defensa de la educación está en su obra El valor de educar, página 47: "Esta contraposición educación versus instrucción resulta hoy ya notablemente obsoleta y engañosa". Tomando la frase en serio habría que preguntarle si esa obsolescencia es un dato de hecho, como, por ejemplo, si es que hace tiempo que nadie se interesa por semejante distinción, o un dato de derecho, como que las más modernas doctrinas pedagógicas afirman positivamente que la dualidad entre las dos cosas debe desecharse por ser científicamente falaz y, por lo tanto, perjudicial. Pero ¿cómo se reintegra la engañosa disyuntiva? Por mi parte, si me pongo a imaginar una instrucción que sea al mismo tiempo educativa, se me ocurren fórmulas un tanto monstruosas: a la demanda de una "zoología educativa", por ejemplo, se ajustaría una clasificación del reino animal que partiera de una división entre "animales dañinos" y "animales benéficos", o bien, si se prefiere, entre "animales comestibles" y "animales incomestibles".
El saber por el saber
No y no. Los conocimientos que proporciona la instrucción, exentos de toda clase de orientaciones prácticas y juicios de valor, aparte de ser, precisamente, el resultado de unas ciencias que durante siglos se han esforzado por purificarse de toda la morralla de fines e intereses que las condicionaba -como la alquimia pudo trocarse en química cuando se liberó del designio de conseguir el oro, o la astrología se hizo astronomía cuando renunció a predecir el porvenir-, pueden ni deben, de ninguna manera, dejarse dirigir por ninguna finalidad educativa. A la postre resulta que es justamente el rostro absolutamente inexpresivo -sine ira et studio- del saber por el saber el que hace nacer en el sujeto, de su propia mente, la opinión y la conducta que la educación, a la manera de una trofalaxia, querría meterle en la boca ya masticadas y bien ensalivadas.
En el libro Educación para la ciudadanía (Ediciones Akal, SA. Madrid, 2007), de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, se empieza representando -a partir de una anécdota del rey persa Ciro- el espacio de la ciudadanía como "lugar vacío" o "lugar de cualquier otro", y por la índole de ese lugar caracterizan la propia condición de "ciudadano". Por lo que entiendo, se quiere definir al ciudadano en cuanto tal como el hombre vaciado de toda particularidad. Después, como si tácticamente traspusieran su lugar de cualquier otro al aula de matemáticas, hacen que el vaciamiento de particularidades, la impersonalidad del profesor y los alumnos, privilegie la propia validez del Teorema de Pitágoras como validez para cualquier otro: ateniense, espartano, persa o incluso marciano, si lo hubiera. La idea, aunque torpe y morosamente expuesta (y aun peor resumida por mí), es aceptable. Y, dicho sea de paso, mal podrían, ciertamente, los clérigos y obispos mantener frente a ella la más vaga y remota acusación de "relativismo". Lo que yo echo de menos, sin embargo, es que los autores se hayan dejado escapar una ocasión de oro para señalar y encarecer la radical impersonalidad de los conocimientos, y, en consecuencia, la impersonalidad del lugar público en el que se imparten, la impersonalidad de la que deben sentirse revestidos los alumnos y de la relación del profesor respecto de ellos. Este que podría designarse como "principio de impersonalidad" alteraría notablemente -en caso de aplicarse- la configuración actual de la enseñanza (estoy pensando, por supuesto, tan sólo en el aspecto de instrucción -que es el que el pasaje del libro saca a colación-, no en el de educación). Empezaría por poner en entredicho el eslogan de "tratamiento personalizado" con que algunos colegios caros encarecen sus ventajas; en plena conformidad con el pasaje del libro comentado, no es, evidentemente, el Teorema de Pitágoras el que debe adaptarse a las condiciones personales del alumno, sino éste el que debe adaptarse a la esencial impersonalidad de ese teorema. Finalmente, nuestro principio de impersonalidad pondría coto a otra más peliaguda y escabrosa cuestión: la de la perturbadora intromisión de los papás y las mamás en las tareas de la enseñanza. El famoso "derecho" de semejantes figuras de elegir para sus hijos la enseñanza que deseen lo ejercen contratando el colegio que prefieran, pero aquí debería acabarse todo. Los padres tienen con el hijo una relación privada y personal; va contra la naturaleza pública de la enseñanza, donde debe primar en solitario la impersonalidad, el que, violando las puertas contractuales, se monten a cuchos sobre el niño, como un jinete en un caballo de carreras, y se hagan conducir por aulas y pasillos, para que lo particular no deje de controlar y sofocar un solo instante lo que sólo respira plenamente en la anónima atmósfera de los universales.
La importancia de las formas
He leído que ahora andan queriendo restablecer el tratamiento de usted en las relaciones de enseñanza. No sé si tendrá éxito, en el sentido de que logre difundirse o en el de que sea eficaz para lo que pretende. De todos modos debería ser recíproco, o sea, también del profesor al niño; los jesuitas, con los que yo estudié hace ya casi 70 años, jamás nos tutearon. Nótese que el usted lleva los verbos en tercera persona, como si los interlocutores estuviesen ausentes entre sí; la presencia física es neutralizada y abstraída, o, por usar la expresión del texto comentado, el oyente presente es "cualquier otro". La difusión será difícil entre los ya acostumbrados al tuteo; se pueden esperar las bromas más groseras y menos ingeniosas, pero no creo que sea así entre los escolares primerizos. No debería despreciarse la importancia de las formas, ni aun de las más superficiales y protocolarias; que el centro de enseñanza se distinga como "el lugar donde se da de usted" ya puede suscitar tácitamente en la conciencia el sentimiento de que se ha atravesado una frontera y se ha salido a un espacio "extraterritorial". El factor de la distancia, que aportaría el uso del usted, es un factor perfectamente idóneo para completar la impersonalidad.
Veo que la actual orientación, por una y otra parte, de la controversia sobre la educación llega al extremo de incitarle a uno a preguntarse si hay alguien que realmente se pregunte qué es lo que educa. No hace mucho ha habido un ministro del gobierno actual -y no de Educación, sino de Sanidad- que ha señalado certeramente con el dedo una de las cosas que hoy han tomado una parte no poco relevante en la educación de la primera juventud: el alcohol. Bien es verdad que doña Elena Salgado -que tal era el nombre del ministro- no advertía del caso por la educación, sino por la salud. Con todo, no faltó quien considerase la denuncia -especialmente por lo que se refiere al vino- como un ultraje a la cultura española, europea y hasta occidental. El consumo de alcohol, como mediador o excipiente de las relaciones entre coetáneos, tiene sin duda una influencia sobre las formas de conducta, y, por lo tanto, las marca, efectivamente, con un determinado signo cultural. Ciertamente, este mediterráneo estaba ya muy descubierto, y no hacía falta llegar al botellón para reconocer en el alcohol un poderoso pedagogo cultural.
Pero lo que este señalamiento nos recuerda es el carácter predominantemente gregario de la educación: el grupo es el que educa, a través de la necesidad de "formar parte", que arrastra con fuerza irresistible a la imitación y la comparación. ¿Qué va a hacer el profesor contra la fuerza educativa de las actuales formas de ocio y diversión, contra la constricción del grupo, dotado de un poder de convicción y de una autoridad incomparable? ¿Va a decir: "Bebe, si quieres, pero bebe de manera responsable"? ¡Delirante, hilarante!
Las democracias de hoy muestran enormes resistencias frente a la sola idea de "prohibir". Con todo, prohibir me parece un punto más democrático que "impedir": el que impide pone un obstáculo en las cosas, el que prohíbe apela a la persona, aunque sea bajo amenaza de castigo. Diré que, por mi parte, no tengo prejuicio alguno contra las prohibiciones; si tuviese un cargo, no tendría reparos en prohibir, salvo el conocimiento de su inutilidad. Me refiero a la inutilidad que consiste en una desobediencia total y generalizada. La inutilidad o imposibilidad de prohibir es uno de los efectos más desastrosos de la democracia como partitocracia selectiva. La renuencia o más bien denodada resistencia ante la sola idea de prohibir no es, a primera vista, sino miedo electoral; el poder ejecutivo se siente amenazado de antemano por "colectivos" -como dicen- demasiado numerosos y gregarios -el de los estudiantes, sin ir más lejos-, capaces de organizarle una zalagarda callejera que afecte a sus expectativas electorales. Sin embargo, ante "costumbres", como son las formas de ocio y diversión, que el enorme incremento del gregarismo y la intercomunicabilidad han unificado hoy en un modelo internacional, la inutilidad de toda posible prohibición gubernativa -con zalagardas o sin zalagardas- disipa cualquier acusación de cobardía electoral a los que se sometan al actualmente ineluctable imperativo -por no decir tiranía- de la tolerancia. Las costumbres de ocio y de relación social de los grupos de edad por los que se interesa la enseñanza oficial no sólo han multiplicado por cien su poder cultural y educativo, sino que, por la homogeneización internacional, han adquirido, en relación con los poderes públicos, una hegemonía hasta hoy desconocida. Siempre ha sido el grupo el que educa, sólo que en otros tiempos era menos fuerte que todo el resto de la sociedad. Esto, naturalmente, es sólo resultado, apariencia inmediata ante los ojos de la opinión; cualquier aumento de fuerza, y, entre ellos, de manera especialmente acentuada, el del grupo de edad que nos ocupa, procede hoy del imponente poder determinante del mercado, cómplice incondicional de la incondicionada avidez de infancia y juventud.
Las pautas de la publicidad
Al mercado pertenece, por lo demás, el que es hoy prácticamente único y supremo educador: la publicidad en general y especialmente la de la televisión. En todos los grupos de edad es la publicidad la que gobierna las pautas y determina los criterios de la comparación social. Esta comparación -hoy elevada al grado de obsesión- es la que dicta la aceptación, la integración y hasta el prestigio social del individuo. Respecto de los niños, ya comenté en su día el consultorio de un Suplemento de salud del Abc del 9 de julio de 2000, que lo expresaba certeramente a propósito de las marcas de zapatos: "Ser propietarios de marcas determinadas -decía el consultor- representa un código de integración". El imponente poder pedagógico de la publicidad tiene ya derrotado de antemano cualquier otro intento educativo. Estoy contando una historia archisabida y mil veces contada en tonos diferentes, una evidencia palmaria a cada instante como la luz del día. Mas, sin que nadie niegue esa evidencia, hay dos maneras de eludirla defensivamente: la primera es decir, con sincera o forzada convicción: "¿Y qué hay de malo en ello?"; la segunda es la que tan penetrantemente apunta Sigmund Freud (y que yo designaría como "apología consolatoria de los hechos tozudos") con estas palabras: "Si uno está destinado a la muerte preferirá estar sometido a una ley natural ineluctable, la sublime 'Anánke', y no a una contingencia que tal vez habría podido evitarse".
El mercado es ya naturaleza del mismo orden de necesidad que el hambre misma. La publicidad, que hoy ya le es absolutamente imprescindible, se defiende con el que es uno de los máximos tabús de prohibición de la llamada democracia: el tabú de la censura. La censura es totalitaria. La democracia vive de la ilusión de libertad que le produce la execración del totalitarismo. Al mercado le conviene la democracia; no sabemos si será verdad lo inverso: el que a la democracia le convenga igualmente el mercado. El mercado permite muchas cosas y regala otras muchas, pero también exige, obliga y hace renunciar a algunas; esto lo suelen resolver y pacificar diciendo que las segundas son "el tributo" que hay que pagar por las primeras. Uno de esos tributos es, precisamente, el de tener que renunciar a toda posible "educación para la ciudadanía" que no sea la suya; quiero decir la de la publicidad.
Cuántas veces, frente a ciertos, no deseados, fenómenos sociales, como este de la actual manera de relacionarse y divertirse los muchachos, se oye decir: "Esto se arreglaría con un buen sistema educativo"; los que así se pronuncian no se dan cuenta de que aquello que querrían arreglar con la Educación -la oficial, se sobrentiende- forma precisamente parte de las condiciones de posibilidad indispensables

Rafael Sánchez Ferlosio

25 de julio



Más de 30 años van de una foto a la otra. El Lute y El Solitario. España va bien, amigo Sancho. De los arrabales y la miseria a Las Rozas y el ladrillo va un camino de desarrollo y estado de bienestar. Si El Lute fue la foto de un franquismo en decadencia, su final triste y cruel, la de El Solitario, detenido ayer en Portugal, representa la España del pelotazo. Para El Lute la ley era una alambrada que le impedía llegar hasta la comida, para El Solitario la ley es la oportunidad de vivir en Las Rozas. Mucho camino entre uno y otro, entre una España y otra. Lo que ha cambiado menos es el tratamiento de la prensa a estos dos casos: como si no hubiera pasado el tiempo. En El Mundo dicen que en Las Rozas están consternados. Ni El Jueves supera la frase.
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24 de julio

útiles para la felicidad
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El infierno tan temido

23 de julio


Si Dios existiese no permitiría que seres humanos fuesen arrojados vivos a hornos crematorios, que las cabezas de los niños fuesen destrozadas a culatazos o se les encerrase en sacos para ser gasado hasta la muerte". Lo escribió Rutka Laskier, una judía polaca de 14 años, el 5 de febrero de 1943, pocos meses antes de morir en el infierno del campo de exterminio de Auschwitz, en un diario que escondió antes de ser deportada y que ha tardado 63 años en salir casi milagrosamente a la luz.
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" Hace algunos años, en un campo de refugiados palestinos llamado Dehaisha, conocí a un niño de cinco años. Le pregunté si había nacido en el campo. Me dijo que sí, y enseguida añadió: "Pero yo soy de Zakira". Me quedé sorprendido: Zakira era una aldea conquistada por Israel en la guerra de 1948 y ya no existe. "Yo soy de allí", insistió el niño, y detalló: "Allí teníamos una casa muy grande, era un palacio, y teníamos muchos naranjos que nos daban unas naranjas así de grandes...". Le pregunté si había estado allí y me dijo que no, pero añadió que, si Dios quiere, pronto regresará allí. Me fui con él hasta el colegio. Era un edificio deprimente, asfixiante y oscuro. No había colgado ningún cuadro, pues era tanta la humedad que no se podía clavar un clavo. Le pregunté a una profesora, una chica joven y de lengua afilada, si se iría del campo para vivir en un lugar mejor si se lo ofrecieran. "Sólo si es a mi patria", me contestó. "Aunque me ofrecieran un palacio en otro lugar, no iría". Le pregunté si no soñaba a veces con vivir en un lugar mejor y ella se rió: "¿Que si sueño? Yo debo reparar el sufrimiento de mis padres". Entonces le pregunté: "¿Es que por lo que sufrieron tus padres no vas a intentar lograr siquiera un poco de felicidad?". Y ella sentenció: "No quiero y tampoco puedo. Yo regresaré a mi tierra y no será a través de un tratado de paz. Lo que se arrebató por la fuerza se recuperará por la fuerza". En cada una de las barracas del campo vi colgada en la puerta una llave gruesa y pesada: la llave de la casa de la que los expulsaron. Una casa que casi seguro ya ni existe. De las viejas maletas asomaban unos papeles amarillentos: los papeles de venta de sus tierras y de sus casas. Por un momento me parecía que allí el sueño era más fuerte que la realidad en la que viven y, tal vez, precisamente por la miseria de su vida el sueño se haya hecho tan poderoso y palpable. "
David Grossman. El derecho del retorno

20 de julio

foto oficial de la familiar real, por si acaso...
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Portada de la revista El Jueves que el juez Del Olmo, a instancias del Fiscal General del Estado, ha ordenado sucuestrar por un delito de injurias a la Corona. Hoy, viernes 20 de julio, todos somos El Jueves.

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19 de julio


" A lo lejos, los flacos pómulos de mi amado César me susurran conmovidos:¡¡ ya va a venir el día/ ponte el cuerpo !!
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( Alejandra Pizarnik. Diarios, junio de 1955 )
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18 de julio

Aunque pareza mentira, la foto certifica que la política también se hace desde la desmemoria. Un Mariano Rajoy en mangas de camisa se ha acercado a la isla de Ibiza para comprobar las labores de limpieza de aquellas playas tras *el Don Pedro*. La experiencia de don Mariano en el tema no es desdeñable. Aquí un breve resumen:

Diferencias entre el naufragio del 'Prestige' y del 'Don Pedro'
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77.000 toneladas, 100 playas
El 13 de noviembre de 2002, el petrolero Prestige, que almacena 77.000 toneladas de fuel, sufre una vía de agua y da la señal de alerta. El capitán pide una zona al abrigo del temporal para intentar resolver su avería. El Gobierno se niega y da la orden de alejar el barco. Durante seis días, el barco es remolcado lejos de la costa hasta que se parte en dos el martes 19 de noviembre y se hunde a 4.000 metros de profundidad. El vertido de fuel (más de 20.000 toneladas) ocasiona la mayor catástrofe ecológica en la historia de España. En los primeros días, el chapapote contamina 400 kilómetros del litoral gallego y más de 100 playas. El vertido tóxico llegó también a las costas de Asturias, Cantabria, País Vasco y Francia hasta tres meses después del accidente.
Tres playas, 125 toneladas
En la madrugada del 11 de julio de 2007, el buque Don Pedro colisiona con un islote a una milla (casi dos kilómetros) del puerto de Ibiza. Salvamento Marítimo rescata a los 20 tripulantes del barco antes de su hundimiento a 44 metros de profundidad. El barco, sin carga, almacena 125 toneladas de combustible para su consumo y 20 toneladas de grasa y aceite de motor. Los vertidos esparcidos del barco naufragado afectan de manera discontinua a cinco de los 170 kilómetros del litoral de Ibiza y manchan la orilla de tres de sus 50 playas.
Siete días después del hundimiento, el Gobierno abre la primera de las tres playas afectadas al haberse limpiado la contaminación existente en sus aguas.
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Y ustedes , demócratas de la vida, a quién van a votar:

a) La chica Obama




b) La chica Hillary





(las instrucciones para votar aquí )

17 de julio



El reportaje de El País se titula "El mirlo blanco del fascismo" pero Ridruejo fue, por encima de todo, un hombre íntegro en una España donde la corrupción , en todas sus variables, es una moneda común. La publicación de los documentos y cartas de Ridruejo serán lectura obligada para todos aquellos que están atentos a la calidad intelectual del poeta y pensador, como es mi caso.

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15 de julio


Los precios exorbitantes que vive el sector inmobiliario en Nueva York han hecho que una plaza de garaje en el centro de Manhattan alcance el vertiginoso precio de 163.000 euros (225.000 dólares), según informa "The New York Times".
La plaza pertenece a un complejo de 34 viviendas que se construye en la calle 17 de Manhattan, en el barrio de Chelsea, y que quedará finalizado el próximo mes de enero. Lejos de ser un precio desalentador, los promotores inmobiliarios han confesado que tienen una lista de espera de siete personas interesadas en adquirir una de las cinco plazas que se pondrán a la venta.
Dado que hay varias personas dispuestas a pagar 163.000 euros por tener un sitio donde aparcar el auto, los promotores han pedido que se les permita añadir otros cuatro estacionamientos en el garaje, que podrían salir a la venta incluso a un precio superior.
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Curiosamente, las ultimas cifras que ha facilitado la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios revela que el precio medio de una vivienda en Estados Unidos alcanzó en mayo los 162.100 euros, levemente por debajo del precio de estas plazas de garaje. Según The New York Times, el valor medio de una plaza para aparcar en Manhattan es de 119.500 euros o 8.550 euros por metro cuadrado, cuando el precio medio de una vivienda es de 8.623 euros por metro cuadrado.
Con estos precios, en ocasiones, el valor de las plazas de aparcamiento es más caro, proporcionalmente, al de las viviendas situadas en el mismo edificio. Esto ocurre en el edificio de la calle 17, donde un apartamento de dos habitaciones se vende por 1,6 millones de euros.
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Siempre me he preguntado dónde reside mi incapacidad para apreciar el valor de la propiedad. Me es indiferente tener: si alguna vez existió algo parecido a un patrimonio a mi nombre lo debí perder con una sonrisa y mucha desgana: ningún recuerdo existe de aquella tragedia inexistente .
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14 de julio


La Corte Suprema de Justicia de Argentina declaró inconstitucionales los indultos que beneficiaron a condenados, procesados o acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar (1976-83).
La resolución del máximo tribunal se refiere al perdón otorgado en 1989 al ex general Santiago Riveros, si bien el fallo sienta jurisprudencia para el resto de los indultos concedidos a represores del régimen castrense, informaron fuentes judiciales.
Esto quiere decir que el fallo abre la puerta para que ocurra lo mismo con los indultos a favor de otros jefes de la dictadura, como Jorge Videla y Eduardo Massera. En todos los casos dichos responsables tendrían que volver a cumplir sus penas pendientes, informa Juan Ignacio Irigaray.
Portavoces de la Corte Suprema confirmaron que la anulación del indulto fue apoyada por cuatro de los siete integrantes del máximo tribunal, el cual tiene como misión velar por la constitucionalidad del sistema normativo del país.
En su sentencia, la Corte puntualizó que "los delitos de lesa humanidad, por su gravedad, son contrarios no sólo a la Constitución Nacional, sino también a toda la comunidad internacional".
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11 de julio


Dicen los entendidos que los toros de Miura tienden a correr juntos en los encierros, en manada. Es una característica genética, comentan, aunque nada hay demostrado. Al reunirse los seis morlacos en torno a los mansos, los toros consiguen paliar su pánico y defenderse del previsible enemigo. Es una reacción de grupo en donde tiene mucho que ver la casta. Salvo imprevisto, provocado frecuentemente por algún indocumentado , algo muy frecuente, los toros llegan juntos a la plaza y el peligro para los corredores es menor. También los toros sufren menos. Las autoridades reservan siempre el domingo para esta ganadería, dicen, debido a la masiva llegada de aficionados sin experiencia. Sería una forma como otra cualquiera de no acomplejarles para siguientes visitas.
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10 de julio











te voy a contar cómo conseguí mi primera cámara











aunque si no puedes compartir un secreto con un amigo qué clase de amigo eres

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SMOKE - Wayne Wang , Paul Auster. 1994

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" Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo. "




Paul Auster La habitación cerrada, de Trilogía de Nueva York (fragmento)




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9 de julio


Ornette Coleman

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El señor Ornette Coleman anda estos días por España. Todo un lujo para los sentidos.

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para acompañar, siempre...

7 de julio


Confieso que me resulta complicado entender el mundo que me rodea
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«Puedo narrar, puedo también guardar en secreto lo que aprendí en esta región -silencio prudente o impuesto por un temor reverencial-. No sólo he comprendido lo que movió a hombres de los tiempos y lugares más remotos. Lo he visto en su espacio, y con sus ojos.»
Ernst Jünger(Acercamientos. Drogas y ebriedad)
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5 de julio

La definición de Savater de la religión como un género literario me parece uno de los mejores descubrimientos de la intelectualidad española de los últimos treinta años.
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Kafka escribió en sus Diarios : "Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde, fui a nadar". Sería un buen consejo para nuestra clase política, además de una excelente difición sobre la vida.

3 de julio


Hace unos días murió El Fary. Era un tipo bajito y feo que cantaba: indiferente saber qué cantaba y cómo, pues su actividad no era molesta y tenía su público. Tampoco es que yo la siguiera mucho. Hoy, dando un repaso a las noticias que trae la prensa digital, me ha parecido que esta muerte, arrastrada desde hace días en la ventana líquida, era la noticia menos trágica de todas, incluso la más alegre. No es una falta de respeto al difunto, los dioses me libren, sino todo lo contrario. Será el verano, pero la prensa ha empezado a llenarse de casquería y yo creo, por contra, que El Fary, y su *enorme* muerte de *artista* *enorme* era una noticia alegre y honesta. Casi como un poco de aire fresco entre tanta estupidez.



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Me está costando un mundo terminar "Me Voy" de Jean Echenoz, reciente Premio Goncourt de las letras francesas. Tiene *cosas* muy buenas en su prosa, pero la historia de este libro daría, como mucho, para un relato corto, muy corto, aunque con esa elección nos perdamos el callejero de París tan bien comentado por el francés. Qué trabajito le está costando a Francia volver a dar un escritor decente. Un siglo esperando.
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no tengo ni idea de dónde ir de vacaciones: ¿es obligatorio?
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